Ya que hemos pasado San Valentín, les hablaré de algo interesante. Los detalles de boda.
En resulta de que los detalles de boda es uno de los elementos que más quebraderos de cabeza les da a los novios. ¿He dicho novios? ¡No! Al novio lo único que le preocupa es no hacerse una herida con la hoja de afeitar la mañana de la boda. Pero, ay amigos, la novia pasa el tiempo antes del Día D, con el 100% de su cerebro ocupado en la boda.
Total, que si ya tenéis pelos en los huevos y habéis asistido a una boda, os habréis percutido a alguna dama de honor. Perdón, lo que quería decir es que os habréis “percatado” de que al final de la cena hay un regalo de mierda que los novios entregan a los invitados. Suelen ser puros o cigarrillos guays o pulseras de colores. En Italia se creen que molan más y, en vez de gastarse el dinero en mierdas, donan la cantidad que habrían desembolsado en una donación solidaria. Qué bonito, voy a llorar.
En la boda a la que fui (sí señores, sólo una), ni sé lo que nos regalaron, porque me pasé toda la cena mirando con cara de psicópata a una chica con una diadema de diamantes falsos en la cabeza. Juro que me habría casado con ella una hora antes en la iglesia. Y a mis amigos novios, que les dieran por el culo.
Pero bueno, que debió de haber detalle de boda porque los novios son gente de bien y con dinero, y sus padres pagaron por la boda y no me creo yo que fueran tan cutres de no dar un pasa corbatas cualquiera para ellos, alfiler baratija para ellas. Que éramos muchos.
Yo, en mi boda, voy a repartir cómic y ver cómo se les queda la cara a la gente. No es que me gusten mucho los cómics, pero causa sensación y jode a los más conservadores, aquellos a los que no tenías ni puta gana de invitar pero los padres, que pagan, meten en la lista por sus cojones. Imaginaros la cara de los carcamales recibiendo un número clásico de X-Men. ¿No pagaríais gustosamente por el momento?